12 de abril de 2015

Juguemos a jugar

Hoy entre charla y charla con mi viejo recordaba ciertos espacios mágicos, de esos en los que jugaba concentradísima y al punto de que su recuerdo me genera esa sensación que te transporta a otro mundo, a tu mundo. Lugares que parecían grandes, misteriosos, llenos de un nosequé especial... 

La plaza a la que ibamos con la bici, tenía una camino entre arboles que era pura aventura.  O el balcón de la pieza de mis viejos que me llevaba a un escondite secreto dentro de mi propia casa.
Mis peluches, mi calculadora, un pincel y un tarrito de agua para pintar con la tierra de las masetas en las paredes del balcón grande, mi caja/computadora, esa agenda con la que me hacía la maestra, mi bebote, de vez en cuando alguna muñeca... pequeños portales a dimensiones paralelas, a mundos imaginarios, a historias en ese momento tan reales como las reales, a horas de juego. 

Y que lindo sería tener la capacidad de jugar sin juzgarnos, de liberar nuestra imaginación con esos viejos peluches que quedaron de adorno en la pieza o en esa plaza que solía ser toda una selva... 

Creo que una parte de mi a amor a los libros empieza en el final de mi capacidad de volver a esos viejos juegos, en la necesidad de escapar un rato.

3 de marzo de 2015

Ella, nacida en Italia por 1916 e instalada en Argentina no muchos años después, es de esas mujeres a las que la vida no les tiene piedad y sin embargo siguen firmes y a paso lento avanzando en el camino, sin mirar para atras. 
Casada como se acostumbraba en la época, con un señor que su familia consideró conveniente para ella cuando tenía 12 años de edad siendo apróximadamente 23 años menor que él, aceptó desde un principio la vida que le fue tocando y eligió lo que le fue posible. 
Tuvo 2 hijas no mucho tiempo después de casarse y enviudó jóven después de hipotecar su casa para tratar de salvar a su marido. Tomó un trabajo a tiempo completo en una casa a la que problemas no le faltaban y con sus hijas ya en edad madura dedicó sus años a críar a dos niñas que perdieron a su mamá a muy temprana edad. 
Los años fueron pasando y no libres de alguna que otra tragedia, ya de grande le tocó luchar contra su propia familia mendigando atención y cariño y enfrentó con admirable entereza la muerte de sus dos hijas por distintas causas. 

Hoy, en el aniversario número 99 de su nacimiento, se encuentra en un geriátrico tomando mates con esas dos pequeñas a las cuidaba a cambio de hospedaje y un sueldo hace 45 años, de las que nunca se alejó y a las que jamás terminó de considerar un trabajo y la hija de una de ellas (yo) .
Entre mate y mate pide que la llevemos con nosotras argumentando que despacito ella puede ser muy útil en la casa barriendo, doblando ropa, haciendo las camas... y reta a mi mamá por no aceptar su ayuda, tratándola de caprichosa y exponiendo su teoría de que no aceptar ayuda hace que viva nerviosa. (No es que esté equivocada pero está más allá de lo que podemos hacer, tratando de cuidarla, el llevarla con nosotras.)
 
Dentro de lo que fuimos hablando me decía: 
"Mirá la Nana, con tantos años, cuántas cosas pensé que iba a perder y perdí y vi que seguía despacito y lloré, grité y vi que había cosas que no podía cambiar." 
"La vida nos lleva pero no te da nada, no te da tregua, hay que seguirla a la tregua." 
"La voluntad lleva a todo, la voluntad y el hacer las cosas." 

El mensaje de resignación, aceptación, paciencia, lucha, voluntad y fortaleza que transmite en sus palabras me hizo ver con otros ojos, me puso pausa al tiempo en días como los que vivimos, donde pareciera que el tiempo corre cada vez más rápido y estamos obligados a seguir el ritmo impuesto. En estos días ella me corrió al costado del camino, me hizo ver su vida pasar y me enseño un poquito como ir aprendiendo a tomar las riendas de la mía.

Agradezco que las vueltas de la vida hayan cruzado nuestros destinos y cada uno de estos momentos que pasamos los guardo en lo más profundo de mi ser. Feliz de formar parte, por pequeña que sea, de tus 99 años de historia, espero sigas con la fuerza que tenes que llegas al siglo.  

Para vos y pensando en vos mi querida Nana¡FelizCumpleaños!

25 de febrero de 2015

Que linda es la lluvia cuando llega significando paz, siendo solo parte de un día que adaptamos para disfrutarla, cuando trae consigo ese brisa fresca con olor a humedad y el cielo se tiñe de gris. 
Sin embargo cuando esta misma lluvia cambia su significado de paz a destrucción es cuando en vez de ser eso que disfrutamos es una catástrofe que no podemos controlar y sabemos que si no para va a arrasar con todo. 

Hace un tiempo, cuando mi abuela santafesina vino a visitarme, me contaba qué lindo era dormir en este departamento de Rosario las noches de lluvia... (y me dejó pensando...) 
Sus noches de lluvia no son justamente acostarse a disrutar del ruido de cada gota sobre el techo o el asfalto, sino que se tratan de contar cada gota que cae, levantar la mayor cantidad de muebles del piso, y ponerse a rezar al compaz de esa lluvia mientras sabe que todo lo suyo peligra, ya lo vivió...
Años atrás tuvo que encontrarse después de uno de estos días de lluvia parada en la terraza del vecino mirando como por el techo de su propia casa pasaban sus cosas flotando. Tuvo que volver a entrar y encontrar pisos levantados, paredes terriblemente mojadas, electrodomésticos rotos y lo más triste, todas sus fotos y recuedos en papel ya no existían. 

Así es como todo tiene el color de lo vivido y hay significados tan personales como reales. Así es como esta lluvia que me encanta en Rosario ruego que pare en Santa Fe.

10 de febrero de 2015

En esta tarde de febrero las nubes no se mueven y el cielo yace ahí, como siempre, solo como hoy... Siendo complice de cada amanecer y cada puesta de sol, de cada lluvia pasajera y cada tormenta furiosa, de cada risa escondida en rincones de tierras lejanas, cada revolución y revelación, cada nacimiento y cada muerte. 

Nos muestra todo y esconde a la vez los más íntimos secretos del universo, los esconde a la vista de cualquiera.

Creemos que sabemos mucho y a la vez ignoramos mucho más.
 
Y observarlo me hace pensar en que tan insignificantes somos ante la ennormidad que nos rodea, en el todo y la nada, en esto, aquello y todo lo demás... 
 
¿El cielo es el limite? 
06/02

19 de enero de 2015

Pensamos, hacemos, vivimos. 
Pensamos en lo que hacemos para que repercuta en lo que vivimos. 
Pensamos en lo que queremos vivir. 

Muchas veces cuando pienso en que lo que hago va a lograr que lo vivido siga mis leyes me doy cuenta de que en este mundo estamos entrelazados con los pensar, hacer y vivir de muchos otros a nuestro alrededor y que en este loco juego de estrategias nada es tan simple como vivir con buenas intensiones ni pensar que por el solo hecho de sentir un fuerte deseo por algo se convertirá en realidad. 

Me resisto a creer que las buenas intensiones y los deseos no sean en el camino, muy por el contrario convencida de que así es busco de infinitas formas como lograr una unidad uniforme integrada de lo que pienso que es mejor hacer, lo que quiero con todas mis fuerzas, lo que tengo ganas de vivir y el componente sorpresa... exactamente lo mismo pero en otra cabeza. 

Pero, dónde se encuentra el limite entre lo que es mejor para alguien, lo que yo pienso que es mejor para alguien y lo que ese alguien piensa que es mejor para sí mismo? 
Cómo se puede llegar a que esta guerra de subjetividades sea beneficiosa y no destructiva? 

A raíz de haber pensado o querido pensar que una situación en particular iba a ser positiva y chocarme contra la pared de que lo planeado solo existió en mi cabeza, si es que llego en algún momento a tener por lo menos esa mínima existencia; y se ríe de mi con forma de utopía, mostrándome que ingenua puedo ser pensado que controlo al menos algo en este enredo de rivales que por que se quieren se matan y por que se matan se odian. 

Aquí estoy nuevamente equivocándome mientras intento descifrar el por qué de la anterior equivocación, quizás hasta compartiendo ese por qué al andar, pensando, todavía, que por pensar soluciono, mejoro o controlo algo. Analizando cuidadosamente mis propios enredos y aún cuando no puedo con ellos intentándolo con enredos ajenos.

Quizás la solución este en dejar de buscar soluciones tan subjetivas y unilaterales, en fluir, en dejar de pensar que mis buenas intensiones y mis mas profundos deseos pueden convencer al enemigo de rendirse en plena guerra, o dejar de creer que la mía sería la mejor de las formas para ambas partes.

Mientras más pienso en esto llego a la conclusión de que quizás simplemente tenga dejar de pensar . 

31 de diciembre de 2014

Despidiendo un año lleno de holas y chau, de cambios, grandes momentos, muchos descubrimientos.

Descubriendo gente que tenia cerca pero no conocía realmente, descubriéndome en ellos, en mi interior.

Fue un año que se dividió en etapas, que paso a su propio ritmo y de esos que al finalizar te dejan con la sensación de haberse ido demasiado rápido aun cuando se vivió cada segundo como si durara horas.

Sin poder creer que realmente me encuentro habiendo terminado la secundaria este 31 le digo chau a 14 años adentro del mismo colegio y otros tantos con mis compañeros. Viéndome a mi misma en esos pasillos pensando en cuando empezaría a usar las carpetas en vez de los cuadernos e imaginándome grande, cuando termine… Ahora no me siento grande, ni siquiera lo suficiente como para empezar con esta etapa de nuevas decisiones y responsabilidades.

Me digo hola a mí. A la yo producto de los cambios que vienen y que pasaron. A mi misma llena de miedos y ansiedades. A mí junto a las personas que tengo cerca. A mí gracias a quienes aunque ya no estén tan cerca forman parte de quien soy. Le digo hola a este año que se viene. Brindo por los míos, por un mundo mejor y con el deseo de que todos tengan algún motivo para festejar.  

26 de diciembre de 2014

Gotas de lluvia

Ellas llegan sin permiso e inundan los rincones abandonados llenándolos de esa magia que trae la lluvia consigo, limpiando el polvo de lo antiguo y olvidado con nuevas energías y creando postales para el recuerdo. 

27 de noviembre de 2014

Hoy saliendo de ese salón como alumna por última vez deje atrás quince años entre las paredes de un colegio que se convirtió en mi casa. 

Un colegio que me vio llegar de la mano de mis papás con a penas dos años y medio y una mezcla de miedo y ansiedad. 

Un colegio que me vio crecer poco a poco, aprendiendo cada día algo nuevo junto con los compañeros de siempre, los que se fueron sumando y los que se fueron antes. 

Jardín de tres, cuatro y preescolar... jugando, con llantos, caprichos, riendo y muchos descubrimientos.

Primaria. Al principio rodeada de gigantes, todos altos, leían y escribían rápido y en carpetas, mas de una seño por año y compañeros nuevos. 

Terminando sentía que ya había crecido y era grande hasta el primer día de la secundaria cuando volví a ser de los que tenían que esperar a que termine el recreo para comprar en el bar porque había una barrera de personas que median el doble que yo. Ni hablar de el encuentro con los profes que te hacían saber que no eras grande y no sabias nada.

Hoy diciéndole chau a esa secundaria que tanto me asustaba me siento mas chica que nunca. Desnuda. Con un montón de herramientas que no se usar y cosas que arreglar. Pero esta vez no es como las anteriores cuando por mas miedo que me de lo que empezara siempre todo dejaba de importar cuando miraba al rededor y estaban ellos, los de siempre, mis compañeros. 

Ahora soy yo la que elijo mi camino, decido quien y que quiero ser y me toca luchar por conseguirlo.

Hoy me doy cuenta que de ese colegio me llevo cada risa, pelea, llanto y abrazo, cada reto y enseñanza pero por sobre todo me llevo personas increíbles.

30 de septiembre de 2014

¿Por qué será que tengo esa necesidad constante de vivir en búsqueda de la perfección en cada cosa que hago? Se que es la búsqueda de la nada misma, que es perseguir una meta inexistente y que jugar con el límite entre el progreso gracias al intento de llegar y la locura que acompaña la frustración de sentir el esfuerzo y que la meta solo sea como un oasis en el desierto. 

Tengo miedo de mi. Hoy se hasta donde. Soy capaz de razonar y controlar la idea de perseguir esa utópica perfección y me impulsa a tratar de dar lo mejor de mi en todo lo que empiezo. Tengo miedo de que se me convierta en vicio, de abusar de pensar que todo lo puedo controlar y perder el control. 

No quiero terminar siendo una obsesiva. Tampoco quiero relajarme y bajar mi rendimiento. 

Camino por una linea delgada y por el momento no me caigo, pero ¿cuánto me va a durar el equilibrio? 

17 de septiembre de 2014

Siempre llamó la atención esa frase que recomienda mirar el vaso medio lleno, la idea de tener un vaso y una situación que pasaba de positiva a negativa dependiendo solo de como se la exprese, de la perspectiva y el punto de vista que se use para analizarla. El vaso está medio lleno, el vaso está medio vacío, solo es la descripción del mismo vaso... en realidad nada cambia, el vaso tiene la misma cantidad de agua con cualquiera de las dos oraciones que se usen para describir su estado, sin embargo una denota optimismo y la otra lo contrario. 

La vida se ve repleta de situaciones que son, son lo que son con sus aspectos positivos y negativos, a veces mayoría de unos, otras veces de los otros pero siempre van a estar estos dos lados. En estas situaciones depende completamente de uno decidir que tomar, que perspectiva utilizar al verlas, pero lo más sano es siempre tener en cuenta las dos y entender que una no quita la otra, que por más negativo que sea lo que pase siempre va a tener esa pequeña cuota de positividad, aunque parezca escondida, aunque solo sea la enseñanza que nos queda después de vivirla, siempre algo bueno podemos encontrar. 

En el último tiempo se vive de todo, especialmente inseguridad, miedo, actos atroces, casos horribles de matanzas y robos, violencia, sobre todo mucha violencia. 
Hay casos que tocan de cerca, por suerte hasta ahora nada demasiado grave, pero estos casos me hicieron pensar mucho en la gente que me rodea y sus reacciones fueron las que me hacen creer, creer que se puede el cambio mas allá de la dificultad que representa, que no todo esta perdido. Por sobre todas las cosas me hizo feliz darme cuenta la calidad de personas que tengo a mi alrededor, encontrar en ellos unión, solidaridad y compañerismo, me hizo valorar el simple hecho de que estén en mi vida. Y en ese momento, en el que vivía la bronca de todos y en mi interior encontraba alegría y paz pensaba en estas cosas locas de la vida, en las relatividades y los puntos de vista. Mi alegría no quita la angustia ni el poder ver la realidad, las ganas de que las cosas cambien y el estar dispuesta a intentar cambiarlas, solo hace que las ganas estén siempre presentes, que la esperanza en que se puede no se vaya y que el camino sea un poquito más fácil porque siempre que se pelea de a muchos aumentan las posibilidades y nosotros contamos el uno con el otro para pelear juntos.